Gas Natural

El gas natural es el combustible fósil de menor impacto medioambiental ya que por sus características permite una combustión eficiente, contribuyendo a la mejora de la calidad del aire, con bajas emisiones de NOx, SO2 y partículas sólidas.

Estas características han permitido al gas natural postularse como un combustible alternativo clave en el proceso de descarbonización progresiva del sector energético al facilitar el desarrollo de las energías renovables. El gas natural aporta una reserva energética flexible para respaldar el carácter intermitente de las energías renovables, contribuyendo a garantizar la competitividad, la eficiencia y la seguridad energética.

Asimismo, es un importante activo para el desarrollo de nuevas tecnologías de mitigación ante el cambio climático. Por ello, se ha convertido en una fuente clave para el desarrollo de la política energética a largo plazo de la Unión Europea fijada en las resoluciones del Parlamento Europeo sobre la “Hoja de Ruta de la Energía para 2050”, “Hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica competitiva en 2050” y la “Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte: por una política de transportes competitiva y sostenible”.