A lo largo de la historia, el hombre ha buscado incesantemente fuentes de energía que le han ayudado en su desarrollo y progreso.

Las fuentes de energía se dividen en dos grandes grupos: renovables y no renovables.
Las fuentes de energía renovables son aquellas que se producen de forma continua y que, por tanto, son inagotables ante el consumo humano, como son la energía solar, la eólica, la hidráulica, la geotérmica y la biomasa.
Las fuentes de energía no renovables son aquellas que existen en cantidad limitada y que, por tanto, una vez empleadas en su totalidad no pueden sustituirse. Las fuentes de energía no renovable son la energía nuclear y los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural).
Las fuentes de energía más usadas a lo largo de toda la historia han sido los combustibles fósiles. Sin embargo, en los últimos años aumenta la concienciación mundial en torno a la necesidad de trabajar por un desarrollo sostenible del planeta, y, consecuentemente, la tendencia es hacia la utilización de fuentes energéticas que por un lado posibiliten el desarrollo económico y social pero, a la vez, reduzcan la emisión de gases que producen el efecto invernadero, con el objetivo de combatir el cambio climático del planeta.
Esto ha generado una creciente demanda de gas natural frente al resto de combustibles fósiles.
El gas natural es una fuente de energía limpia y segura de origen natural. Está constituido en su mayor parte (casi en un 90%) de metano, por lo que en su combustión emite menor cantidad de dióxido de carbono por unidad de energía que cualquier otro combustible fósil. Además, no contiene azufre, tan sólo el correspondiente al odorizante, carece de compuestos orgánicos volátiles, hidrocarburos pesados y otras impurezas, y su contenido en metales es prácticamente inapreciable.
Además, ofrece grandes posibilidades de uso, tanto industrial como doméstico, que unidas a las nuevas aplicaciones que ofrece esta energía (cogeneración, generación eléctrica mediante ciclos combinados y combustible para vehículos) están impulsando su consumo, aspirando a ser la energía del futuro.
RESERVAS MUNDIALES
El gas natural se encuentra en yacimientos subterráneos. Una vez extraído, se separan los componentes pesados y se eliminan impurezas para proceder a su transporte por gasoducto, bien hacia los puntos de consumo, bien hacia las plantas de licuefacción, para transportarlo posteriormente en buques metaneros.
Las reservas de gas natural son abundantes en todo el mundo. El volumen de estas reservas se acerca a los 180 billones de m3.
Además, cada día se descubren más yacimientos, asegurándose su abastecimiento durante este siglo. Por todo ello, se prevé que va a ser una fuente energética dominante de las próximas décadas.
Las principales fuentes de abastecimiento del Estado español son Argelia, Nigeria y países del Golfo Pérsico.
Por sus características técnicas, el gas natural tiene cada vez mayores aplicaciones y usos industriales y domésticos, por lo que su demanda y consumo presentan un aumento constante.
Las previsiones realizadas sobre la evolución del consumo de energía primaria en el mundo, adjudican al gas natural una participación de aproximadamente el 25.4 por ciento en el año 2010, lo que representará unaimportante reducción neta de las emisiones de dióxido de carbono, procedentes de la sustitución de otros combustibles fósiles por gas natural.
PLANTAS DE REGASIFICACIÓN EN ESPAÑA
Actualmente, existen en España seis plantas de regasificación en funcionamiento ubicadas en Sagunto, Huelva, Cartagena, Barcelona, Bilbao y Mugardos. Además, está en fase de construcción una en Gijón. En Gran Canaria y Tenerife se encuentran dos en proyecto.





